La semana pasada fue semana santa, y como coincidían varios festivos, el hotel evita llamar a gente con contrato casual como el mio para trabajar en esos días ya que nos tendrían que pagar 52 dólares la hora (sí sí, habéis leído bien ¡CINCUENTA Y DOS! por ¡HORA!) por lo tanto me vi con un fin de semana de viernes, sábado, domingo y lunes libre. Y no sólo era yo, todos los chicos de mi primera casa lo tenían también, así que un poco tarde, mal y arrastras (spanish style) decidimos organizar un viajecillo por la costa este.
Nos hubiese encantado irnos a Tasmania o Nueva Zelanda aprovechando que están aquí al lado, pero al ser semana santa los precios de los vuelos estaban por las nubes. Alquilamos un coche grande y nuestra idea inicial era hacer Byron Bay, Gold Coast y Brisbane e ir durmiendo cada día en sitios diferentes. Sin embargo fue imposible encontrar alojamiento en Byron Bay (ya que estaba todo reservadísimo porque coincidía que había un festival de música allí en esas fechas) y decidimos quedarnos las tres noches durmiendo en Gold Coast que quedaba en medio de todo.
Finalmente y después de que mucha gente nos dijese que en Brisbane íbamos a encontrarnos un poco más de lo mismo que en Sydney, lo descartamos y nos concentramos en Byron Bay y Gold Coast.


Salimos el jueves de noche para llegar el viernes temprano a Byron Bay, pero como siempre en los viajes y sobre todo de ida dimos un poco de vuelta además de tener un pequeño percance con el coche de alquiler y echarle diesel en lugar de gasolina que era lo que le correspondía (pequeño consejo para la vida: si la manguera no entra en el agujero es que no le corresponde) con lo cual finalmente llegamos a Byron Bay a la hora de comer y estábamos destrozados del viaje entonces después de llenar el estómago nos fuimos a la playa principal a dormir una siestaza. Cuando me levanté fui a dar un paseo por una parte de la playa (ya que era larguísima) y después vimos la puesta de sol acompañada de una batucada que improvisaron unas cuantas personas. Fue genial.
En cuanto se hizo de noche nos adecentamos un poco en el coche y fuimos a tomar algo a un bar enorme que hay justo al lado de la playa. El bar estaba genial, tenía una terraza muy grande con lucecitas pequeñas colgando de entre los árboles, muchas mesitas e incluso zonas verdes para sentarse en el suelo. Y luego en la parte cubierta había una zona de mesas que desalojaron cuando llegó un DJ que se puso a pinchar y todo el mundo se animo a bailar delante del escenario. No estuvimos mucho ya que el cansancio nos pedía a gritos que nos fuésemos al hostal (llamados aquí "backpackers") y todavía teníamos una hora de camino hasta Gold Coast.
Nada más llegar al hostel el chico que trabajaba de noche nos lo enseño un poco pero para ser realista yo ya ni veía ni me enteraba de nada. Caímos redondos todos nada más meternos en cama.
Al día siguiente ya con la luz del día pudimos verlo bien, la verdad es que estaba genial os dejo el link por si queréis echarle un vistacillo (Budds In Surfers Paradise) y el plan era volver a irnos a Byron Bay ya que realmente el día anterior con el cansancio solo habíamos visto una parte de la playa y había muchos más rincones que descubrir,
Y que deciros... Me enamoré, me enamoré de un lugar, no sé como explicarlo pero me fascinaba todo lo que allí veía... Es el sitio más bohemio, hippie, alternativo que he visto nunca. Toda la gente tenía un rollo muy particular y daban muy buenas vibraciones... Música en directo en cada esquina, bares con encanto, gente (joven, mayores, parejas, con hijos, sin hijos, con perros, sin ellos...) sentada en el césped haciendo picnics, tomando cerveza, escuchando música, tocando la guitarra, bailando...
Sé que por mucho entusiasmo que ponga describiéndolo no soy capaz de transmitir lo que ese sitio me hizo sentir... Simplemente me enamoró... Y desde ese momento me planteo muy en serio lo de pasar mis últimos meses de visado allí.
Caminamos por toda la playa que además de ser larguísima estaba rodeada de árboles y vegetación lo que la hacían parecer un paraíso natural. Y nos dirigimos hacia el faro, el camino hasta allí fue increíble. Zonas que parecían una auténtica selva, acantilados, playas preciosas con zona de barbacoa gratis, e incluso llegamos hasta el punto conocido como "el punto más al este del territorio de Australia" y de ahí al faro. Siempre me han encantado los faros, y en particular ese tenía unas vistas increíbles. Nuestro plan era ver la puesta de sol desde allí acompañados de unas cervecitas, pero desafortunadamente el día se nublo y no se veía el sol por ninguna parte, así que como llevábamos caminando unas 4 horas (con paradas para bañarnos en la playa y disfrutar de la maravillosa temperatura del agua de esa zona) decidimos bajar de nuevo a la zona del pueblo y tomarnos una muy merecida cerveza.
Fue un día perfecto, lleno de naturaleza, paisajes impresionantes, música en la calle, y buenas vibraciones por todas partes.
Caminamos por toda la playa que además de ser larguísima estaba rodeada de árboles y vegetación lo que la hacían parecer un paraíso natural. Y nos dirigimos hacia el faro, el camino hasta allí fue increíble. Zonas que parecían una auténtica selva, acantilados, playas preciosas con zona de barbacoa gratis, e incluso llegamos hasta el punto conocido como "el punto más al este del territorio de Australia" y de ahí al faro. Siempre me han encantado los faros, y en particular ese tenía unas vistas increíbles. Nuestro plan era ver la puesta de sol desde allí acompañados de unas cervecitas, pero desafortunadamente el día se nublo y no se veía el sol por ninguna parte, así que como llevábamos caminando unas 4 horas (con paradas para bañarnos en la playa y disfrutar de la maravillosa temperatura del agua de esa zona) decidimos bajar de nuevo a la zona del pueblo y tomarnos una muy merecida cerveza.
Fue un día perfecto, lleno de naturaleza, paisajes impresionantes, música en la calle, y buenas vibraciones por todas partes.


































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