jueves, 3 de marzo de 2016

Newtown y primer contacto con la noche australiana

El jueves noche salimos a celebrar que ya había encontrado trabajo, cenamos en un Thailandés riquísimo y nos fuimos al "Ivy" una discoteca impresionante donde los jueves la entrada es gratuita. Son dos edificios que se conectan, millones de plantas, diferentes salas con música y una terraza con piscina donde la gente acaba bañándose en ropa interior (no fue nuestro caso)

La gran diferencia con España llegó a la hora de pedirnos una copa, ya que aquí parece que no hay copas, si no "vasitos de cumpleaños" como me gusta llamarlos a mi.  Más que una copa parece que te estés tomando un café en vaso y es que además el alcohol lo miden en un vaso de chupito antes de echártelo (no vaya a ser que se pasen de generosos) y por ésto te cobran nada más ni nada menos que 13 dólares.
Pero bueno como dice mi madre, que seguro que estará leyendo ésto... No hace falta beber para pasarlo bien, y la verdad es que así fue, lo pasamos pipa y bailamos un montón.










El viernes, como quería aprovechar los días libres antes de empezar a trabajar, pero estaba nublado, decidí irme a dar un paseo, y llegué a Newtown que está a unos 40 minutos caminando del centro y es un barrio muy alternativo. 

Calles llenas de graffitis, pero de los bonitos, de los que tienen mensaje y muchos colores, un montón de cafeterías decoradas de la manera más original, tiendas de ropa súper exclusiva y monísimas, música en directo por todas las esquinas, gente muy hippie...
Me pareció un sitio lleno de contrastes,pero sobre todo un lugar que desprendía mucha calma y tranquilidad. 












"Acostumbrada" (no llevo ni dos semanas aquí pero ya me parece que llevo toda la vida) al ajetreo del centro dónde todo el mundo va con prisas, con sus trajes de chaqueta, con tanto tráfico y rodeados de edificios altísimos de oficinas, me gustó encontrarme en un sitio así tan natural. 

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