jueves, 3 de marzo de 2016

Cangurolandia

El domingo se marchó la chica de Coruña a Bali, los otros dos chicos del piso trabajaban, y yo me negaba a quedarme sola en casa el último día libre antes de empezar a trabajar.

Me puse a pensar que podía hacer y realmente me apetecía algo que fuese muy australiano, disfrutar de alguna cosa que sólo pudiese hacer aquí a 18.000 km de lo que estoy acostumbrada. Y ya estaba, quería ver canguros.

Empecé a buscar en google sitios para poder verlos. No quería ir a un zoo, ni a ninguna reserva natural donde tuviese que pagar una entrada muy cara. Después de mirar tripadvisor y un par de blogs descubrí un sitio a unas dos horas en tren que se llama Morisset Park donde según comentaban en internet había canguros en libertad y te podías acercar y darles de comer.
Aproveché que los domingos en Sydney viajar a cualquier parte te cuesta solo 2.5 dólares ida y vuelta, y me fui directa a la parada del tren.




El camino se me hizo muy ameno, entre ir leyendo y maravillandome con los paisajes increíbles que había tras la ventana.

Al llegar a la estación se podía ir andando unos 45 minutos por una carretera, pero como no sabía muy bien el camino, y vi que justo fuera había un minibús que por 3 dólares te dejaba en el mismo parque decidí decantarme por el bus. Y fue la mejor decisión, ya que allí conocí a una chica de Ecuador que había ido sola como yo de aventura dominguera y nos pasamos todo el rato juntas hablando y sobre todo disfrutando de los canguros.

Morisset Park es una especie de bosque con una zona de césped a la que se acercan los canguros porque saben que les van a dar de comer. La verdad es que los pobres están tan empachados de toda la gente que se acerca con comida, que muchos de ellos estaban tirados en el suelo descansando.
Están muy acostumbrados a los humanos, tanto que incluso parecía que posaban para los selfies y miles de fotos que se sacan todo el mundo con ellos. Se dejaban acariciar (he de decir que son jugosísimos, con el pelo mullidito tipo oveja pero de pelo liso) y particularmente me encantó ver como se mueven











La verdad es que ha sido una experiencia única y otra vez vuelvo a sonreír como una idiota al darme cuenta de lo que estoy viviendo...

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