Buscando en "Groupon" encontré una oferta por 39$ para pasar 4 horas a bordo de un barco desde el que podías avistar ballenas. No lo dudé un segundo, era algo que tenía que hacer.
Aprovechando un día libre, salimos hacia Darling Harbour desde donde empezaba la aventura.
Subimos al barco, y en poco menos de una hora comenzaba la diversión con un grupo de delfines que empezaron a seguirnos entre brincos.
¡Qué alegría de animales! ¡Qué belleza! ¡Qué elegancia! Daba gusto verlos saltar e intentar seguirlos con la mirada cada vez que se metían en el agua.
Para mi el viaje ya había merecido la pena. Nunca había visto delfines en libertad y ya estaba súper emocionada.
Pero un poco más tarde continuó la diversión, cuando vimos nuestra primera ballena. Un chorro enorme salía del agua y al poco rato una aleta gigante se levantaba para dar un golpe contra el mar.
Y así una y otra vez.
Vimos en total unas 7 ballenas, pero seguimos la ruta de 3, que nos acompañaron (o más bien nosotros a ellas) durante el resto de la excursión.
Sólo dos nos deleitaron con un salto completo, el cual fue imposible grabar o fotografiar, pero que pos suerte se me ha quedado grabado en la retina.
Según nos contó el señor que hacía la excursión, eran ballenas de tamaño mediano, pero a mi me parecieron inmensas y preciosas. Además me pareció curioso que se acercasen tanto al barco. Parecía que estaban ya acostumbradas a escuchar los múltiples "oooh" "wooow" "halaaa" de todos los que íbamos en el barco, y que no podíamos evitar soltar cada vez que alguna de esas ballenas se asomaba.
Fue un día genial, que me hizo recordar que estoy aquí para vivir y experimentar cosas nuevas y preciosas.






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