Tardé un poco en aprenderlo, pero me hice una lista con sitios cercanos que quería visitar y entre ellos estaba Luna Park, un "parque de atracciones" para niños, que esta al otro lado de la Opera House.
Me había llamado mucho la atención por la entrada, ya que se ve desde la zona de la Opera y es una cara de un payaso enorme, que de noche iluminan de forma impresionante. Pero realmente, eso es lo único que vale la pena, la puerta de la entrada. Hasta allí se va en ferry (lo cual a mi me encanta) desde Circular Quay y la entrada es gratuita. Una vez dentro, hay algunas atracciones, como norias o montañas rusas pero muy muy pequeñas.
La decoración es curiosa, parece que estás en esas típicas ferias de las películas, rodeadas de sitios de hamburguesas, perritos calientes y puestecitos para conseguir peluches a base de disparar con escopeta o pinchar globos con dardos.
Está bien para darte un paseo al sol y ver la ciudad desde ese punto y por supuesto si vas con niños montarlos en alguna de las atracciones, pero para adultos se queda un poco corto...
Otro rincón que descubrí ese mismo día y que me dejó con mejor sabor de boca fueron los "Chinese Gardens of Friendship" (Jardines chinos de la amistad) un remanso de paz que aparece en medio del caos de la ciudad, en pleno Darling Harbour.
Decir que incluso me encontró un poco encontrarlo, pero una vez que entras, parece que estás en otro sitio. No es que sea un lugar muy grande, pero esta amurallado y rodeado de árboles, con un lago e incluso una pequeña cascada, que da al lugar el sonido relajante del agua cayendo entre otros sonidos de pájaros.
Con la tontería me quedé allí un buen rato sentada, asombrada de que un sitio en el medio de la ciudad, transmitiese tanta paz y tranquilidad.
Me había llamado mucho la atención por la entrada, ya que se ve desde la zona de la Opera y es una cara de un payaso enorme, que de noche iluminan de forma impresionante. Pero realmente, eso es lo único que vale la pena, la puerta de la entrada. Hasta allí se va en ferry (lo cual a mi me encanta) desde Circular Quay y la entrada es gratuita. Una vez dentro, hay algunas atracciones, como norias o montañas rusas pero muy muy pequeñas.
La decoración es curiosa, parece que estás en esas típicas ferias de las películas, rodeadas de sitios de hamburguesas, perritos calientes y puestecitos para conseguir peluches a base de disparar con escopeta o pinchar globos con dardos.
Está bien para darte un paseo al sol y ver la ciudad desde ese punto y por supuesto si vas con niños montarlos en alguna de las atracciones, pero para adultos se queda un poco corto...
Otro rincón que descubrí ese mismo día y que me dejó con mejor sabor de boca fueron los "Chinese Gardens of Friendship" (Jardines chinos de la amistad) un remanso de paz que aparece en medio del caos de la ciudad, en pleno Darling Harbour.
Decir que incluso me encontró un poco encontrarlo, pero una vez que entras, parece que estás en otro sitio. No es que sea un lugar muy grande, pero esta amurallado y rodeado de árboles, con un lago e incluso una pequeña cascada, que da al lugar el sonido relajante del agua cayendo entre otros sonidos de pájaros.
Con la tontería me quedé allí un buen rato sentada, asombrada de que un sitio en el medio de la ciudad, transmitiese tanta paz y tranquilidad.















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