En el hotel lo notamos muchísimo, gente que incluso pagaba 600 dólares por una noche...
Desde que llegué (y supongo que incluso desde antes) la ciudad estaba vestida con los colores de la bandera del orgullo gay y todo el mundo parecía estar preparándose para esa noche.
Lo mejor de todo es que la gente se disfraza para ir a la cabalgata, y con lo que me gusta a mi disfrazarme, me fui directa después del trabajo al mercado de al lado de casa a buscar algo para ponerme.
Siempre me han gustado los disfraces originales, y sinceramente en los puestos propios de disfraces solo tenían cosas tipo enfermera, colegiala, marinerita... Entonces encontramos una cometa de mil colores con flecos al final que acompañé con un gorrito verde y unas flores hawaianas.
Cuando salimos a la calle todo el mundo nos miraba y es que la verdad que la cometa lucía muchísimo (además creo que ayudaba que yo fuese corriendo como si fuese un pajarillo...)
Llegamos a un punto donde podíamos ver bien la cabalgata y la verdad que fue muy bonita. Las carrozas no es que tuviesen mucho mérito, algunas simplemente eran coches o furgonetas con remolque, pero todo el mundo iba disfrazado y bailando e incluso había muchos que tenían coreografía grupal. Fueron casi 3 horas de cabalgata...
Lo que más me llamó la atención fue lo mal que iba la gente, al parecer, según lo que vi y al día siguiente confirmé con una compi del trabajo, aquí la gente abusa mucho de las drogas y es como algo muy normal además de existir cosas rarisimas...
Hicimos mil vídeos y fotos de la cabalgata y en cuanto acabó nos fuimos para casa ya que yo entraba a trabajar a las 7 de la mañana del domingo y a medianoche ya estaba estresada cual cenicienta haciendo cálculos de las horas que iba a dormir, pero mereció la pena.




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