miércoles, 1 de junio de 2016

Tailandia Parte 1: Bangkok

Hace dos semanas que volví de uno de los mejores viajes que he hecho en mi vida, Tailandia...¡qué experiencia!

Nada más llegar nos reencontramos en medio del caos del aeropuerto de Bangkok. Y tras comprar una tarjeta de móvil, cambiar unos cuántos euros a baths (moneda tailandesa) y tomarnos un café, comenzó la gran aventura. 

Nos subimos a un taxi de un hombre bastante mayor, y pensamos que ya no llegaríamos ni a conocer Bangkok, ¡qué manera de conducir más peligrosa tienen en ese país! El caso es que creímos que nos matarían varias veces, pero sin embargo entre ellos se entienden muy bien y a pesar de arriesgarse muchísimo, al final no pasa nada. 

LLegamos al hotel (sanos y salvos de casualidad) que estaba situado al lado de Khao San Road, una zona de mochileros, llena de gente joven, mercadillos, sitios de comer y salir. Vamos que lo de "kaos" le venía que ni pintado al nombre. 


(Khao San Road)



(Piscina y desayuno de nuestro hotel)

El primer día después de comer nos dedicamos a coger un "tuc-tuc" que son una especia de moto con un carrito detrás para llevar a los turistas, y una vez más volvimos a sufrir por nuestras vidas, iba rapidísimo y metiéndose entre los coches, ¡pero fue tan divertido! 


(tuc-tuc)


(Nuestra cara de velocidad)

Nos llevó a hacer una rutilla en la que vimos el templo del "Standing Buda" el del "Lucky Buda" y la "Golden Mountain". Los templos eran preciosos y desde la montaña tuvimos unas vistas increíbles.





















El segundo día nos marchamos temprano por la mañana a un mercado flotante que había a las afueras de Bangkok. Nos montamos en un barquito y fuimos por un río enorme donde había puestecitos a los lados donde te podías parar y desde el barco comprar cosas. O también otras barquitas con comida donde incluso te cocinaban al momento.









Después de comer y ya de vuelta en Bangkok quisimos visitar el Gran Palacio,una de las principales atracciones turísticas de la ciudad y parada obligada. Sin embargo, tuvimos la mala suerte de que ese día iba el rey, figura importantísima en Tailandia, (veías imágenes del rey por todas partes e incluso coches que llevaban pegatinas tipo "viva el rey") y el Gran Palacio estaba cerrado. Así que nos fuimos a ver el templo del Buda reclinado, que como su propio nombre indica tiene en su interior una escultura de un Buda tumbado enorme. Tanto el templo como sus alrededores nos parecieron maravillosos y estuvimos un buen rato dentro paseando y descubriendo cosas bonitas.










Esa noche fuimos a cenar a unos puestecitos que había en la calle y después a tomarnos unas cervezas. En plena calle Khao San, entre miles de bares con música a tope, guiris bailando subidos a las mesas y demás descontrol, encontramos un bar con música en directo, un chico con su guitarra cantando, acompañado de otro tocando el cajón.

Fue una noche divertidísima, cantamos todos los clásicos, Bob Marley, The Beatles, Red Hot e incluso "LA BAMBA" nos lo pasamos genial, pero la responsabilidad nos hizo tener que marcharnos a dormir antes de lo que nos hubiese gustado, ya que al día siguiente teníamos que coger un bus a las 7 y media de la mañana para llegar a nuestro siguiente destino.

Sin embargo nos fuimos de allí con muy buen sabor de boca. Y empezamos un juego, que consistía en describir cada lugar que fuésemos viendo con tres palabras. Aquellas que expresasen la sensación que nos produjo dicho lugar. Y sin duda para Bangkok nos quedamos con: caos, velocidad y diversidad.

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